Espero esa tarde lluviosa en la que llegues con un fulgor en tu sonrisa; tomarnos un café, un americano, quizá un late para ti; escuchar esa melodiosa voz al sonar de las historias de tu vida, de tu día, perdernos en las miradas profundas, en ese mar de sensaciones, en el retumbar de las palpitaciones.
Espero ese día a que llegues, espero ese día y conocerte, rompas de una buena vez está soledad maldita que me engulle cada día un poco más, espero conocerte antes de que este obscuro camino no tenga retorno.
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