Ya solo quedan las voces resonando en mi cabeza, las palabras dichas que volando al aire se van como una hoja al viento, un agujero negro dentro del pecho, unas lágrimas perdidas. Todo en esta vida es fugaz, un parpadeo, un chasquido de dedos, los sueños. Curioso es como la quimera se destruye con una palabra, planes y visiones al basurero...
Pienso y nunca encuentro la respuesta, ¿es acaso el temor? ¿es acaso los actos?, lo que si conozco es el desenlace, ¡soledad!, aquel perdurable amor que siempre vuelve, que siempre está detrás, persiguiendo como una maniática enamorada y desquiciada, que no te deja en paz. Ya es tanto el tiempo en este círculo vicioso que he aprendido a quererla, a escuchar sus frases oscuras, a sus charlas nocturnas inacabables.
Santiago de Cali, Domingo 06 de Enero de 2014
H 00:58
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