¿Por qué olvidamos esos pequeños placeres de la vida?. Cómo caminar bajo la lluvia, sintiendo las gotas bajar sobre nuestros rostros, saltar de charco en charco y ver las luces reflejadas en el pavimento; ver las maravillosas formas de las nubes tumbados en el pasto, esos dragones blancos en mares azules; o quizá ver a las palomas comer en el parque.
La gente piensa que madurar es volverse una persona seria (amargada), cuando madurar debería ser aprender a apreciar más esos pequeños detalles, que son los que dan el verdadero sentido. Pero nos dejamos hundir en parafernalias nada alentadoras, como conseguir un auto, el último celular e innumerables cosas que llenan la casa, pero no nuestras almas; como dice una frase de Oscar Wilde "Hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada."
Deberíamos sentarnos en un ocaso y repensarnos todo, mientras vemos ese cielo naranja que lo cubre todo, con un café y nuestros sueños.
Santiago de Cali, Lunes 09 de Septiembre de 2013
H 23:50
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